PLAY Dramaturgia

El proyecto de Play Dramaturgia se mueve en un territorio intermedio entre las artes vivas, las artes visuales y otras artes, donde confluyen herramientas y principios que les permiten trabajar en las condiciones de máxima libertad posible. Desde el teatro y la danza hasta la instalación y el diseño de situaciones, transitan todo tipo de formatos buscando la performatividad de los materiales. Son un núcleo promiscuo de creación en donde el pensamiento y la acción se confunden para disparar sus obsesiones hacia todas direcciones.

Currículum

PLAY DRAMATURGIA
Madrid, 2010


2015
Liberté, Égalité, Beyoncé , con Jorge Anguita, Janet Novás, Paulina Chamorro, Jaime Conde-Salazar y Dani Carretero en Festival TNT de Terrassa.
Dixit, en PHEstudios. Imagen no disponible, PHotoEspaña 2015.
Los trabajos del amor, de Claudia Faci, en El lugar sin límites, Teatro Pradillo.
Los 122, 202 o 222 Besos... en Madrid, de Aitana Cordero, en el CA2M, La Casa Encendida y Teatro Pradillo.
Liberté, Égalité, Beyoncé, con Jorge Anguita, Janet Novás, Paulina Chamorro, Jaime Conde-Salazar y Dani Carretero en el Leal.Lav de La Laguna (Tenerife).
Spin-off: los puntos ciegos, con Jorge Anguita y Paulina Chamorro, en CIRCUITO MADRID, CentroCentro Cibeles.
Et al. #1 Pliegos de Teatro y Danza, Facultad de Bellas Artes UCM.
Spin-off: positivo de nicho, con Jorge Anguita y Paulina Chamorro, en C.I.T.I, Sala de Arte Joven de la Comunidad de Madrid.
No he conocido pareja que se lo pase mazo bien. Mazo besos con mazo sentimiento, en DT Espacio Escénico.

2014
Liberté, Égalité, Beyoncé, con Jorge Anguita, Janet Novás, Paulina Chamorro, Jaime Conde-Salazar y Dani Carretero, en Teatro Pradillo.
¿Has visto fuego en La Casa Encendida?, con Jaime Conde-Salazar, en Intermitencias del asombro, La Casa Encendida.

2013
Chroma Key, Your Face as an Open Space for Lying, en ¿Y si dejamos de ser (artistas)?, La Casa Encendida.
PVC#1, con Jorge Anguita y Sofía Montenegro, en Teatro Pradillo.
Take Away, en MilesKm, Roodnot (Utrecht).

2012
Escenarios del streaming, con Ocupación Poética, María Folguera, La Compañía Opcional, David Mallols, Virginia Lázaro, El Conde de Torrefiel La Trapecista Autómata y Vincent Brunnol. En Open Terrario/Intermediae/MataderoMadrid y TVtron.

Son parte de la comunidad que gestiona el Teatro Pradillo (Madrid) desde el otoño de 2013.


Han sido Artistas en Residencia 2014 en La Casa Encendida y CA2M y colectivo residente en el Teatro Pradillo 2014. Asimismo han desarrollado colaboraciones e intervenciones puntuales en el tercer Bailar, ¿es eso lo que queréis? (Teatro Pradillo) o en ¿Qué puede un cuerpo? (La Casa Encendida), y en el Open Space ¿Caja negra / cubo blanco? Pensar en la periferia, celebrado con motivo de las jornadas sobre performatividad del CA2M. Han recibido una ayuda a la producción de INJUVE para realizar Los detectives salvajes, cuyo prólogo se muestra el otoño de 2015 en el Festival InTacto en Vitoria y en el ciclo Hacer historia(s) programado en Barcelona por La Poderosa. También en el otoño de 2015 han viajado a Bolivia para compartir el taller Morir en el intento, en el Centro Cultural de España en La Paz y el Festival Alalao en Oruro.

1. ¿Por qué decidiste elegir como profesión la práctica artística?

Más que una decisión, es producto de una manera de estar en el mundo. Nos profesionalizamos para sostenerla porque la creemos importante. Es igual de necesario que de difícil, estamos en ello.

 

2. ¿Cómo definirías tu obra?
Nuestra obra se mueve en un territorio intermedio entre las artes vivas, las artes visuales y otras artes, donde confluyen herramientas y principios que nos permiten trabajar en las condiciones de máxima libertad posible. Desde el teatro y la danza hasta la instalación y el diseño de situaciones, transitamos todo tipo de formatos buscando la performatividad de los materiales. Somos un núcleo promiscuo de creación en donde el pensamiento y la acción se confunden para disparar nuestras obsesiones hacia todas direcciones.

 

3. ¿Qué temas son los que te interesan?

Probablemente, para lo que sirve la práctica artística es para darnos cuenta de qué nos interesa, para localizar fascinaciones. Nosotros trabajamos mucho en los formatos, entendiéndolos como gestos, antes de nada. Después las temáticas aparecen en dependencia del grupo de trabajo que hayamos convocado o al que hemos sido invitados, y pueden ser muy diversas. Los Play nunca trabajamos solos, siempre nos liamos con otras personas y procesos que nos interesan. De esa promiscuidad nacen los proyectos y eso afecta a las temáticas. Nos hemos relacionado con la juventud, el amor y la muerte, con el tiempo y con la propia práctica artística: los temas de siempre.
Además, tenemos una paranoia considerable con el conflicto documental en artes vivas, con la relación entre experiencia y memoria y la transmisión de los relatos, su regreso al presente como Lázaro resucitado. Cada vez más, nuestra actividad es un intento por conocer la herencia inmaterial que ha ido conformando la escena, por devolverla al ahora. Así, tenemos dos vías de acción muy marcadas: una encargada del pasado y otra del presente.

 

4. ¿Qué recursos, formales o de otro tipo, utilizas en tus obras?
La escritura, la coreografía, el vídeo, la composición visual, las nuevas tecnologías, el cuerpo, el humor, lo que pescamos en Youtube o el pensamiento como tal son las herramientas clásicas con las que solemos trabajar los sistemas de coherencia que conforman las obras. La relación con los públicos y el encuentro también nos preocupan a la hora de proyectar las operaciones y buscar los límites de la (re)presentación. Entendemos que en la escena se contractura el tiempo, así es que éste es un material más del que hacerse cargo.
Así hemos conformado una mirada poliédrica en la que jugamos con lo que sabemos y, sobre todo, con lo que no sabemos hacer. En muchas ocasiones, el compromiso con la experimentación nos anima a acercarnos a estrategias que desarrollamos, comprendemos y disfrutamos en su pensamiento y práctica, en un salto al vacío que retroalimenta y amplia nuestros recursos. Un juego interminable.

 

5. ¿Qué relación guarda tu trabajo con la realidad? ¿Cuál es tu material bruto de trabajo?

El hecho escénico es el diseño de una situación; la construcción de una realidad que sucede en el encuentro. Nuestro trabajo, a menudo, es el hecho escénico y por lo tanto la atención por el encuentro, primero con el grupo de trabajo y después con el público. El material primordial, entonces, son las personas convocadas en el tiempo presente y su convivencia con el espacio y los posibles elementos que hayamos preparado para la colisión: objetos, textos, videos, sonidos, acciones o temperaturas. En otras ocasiones trabajamos con archivos o elementos mnemotécnicos para generar piezas de video, talleres y conversaciones.

 


6. ¿Para qué, según tú, sirve el arte?
No sabemos quién dijo que toda pregunta que puede ser formulada también puede ser respondida. El arte sería otra forma de formular preguntas y responderlas, pero también de dejarlas sin respuesta. En nuestro caso nos gusta hacernos preguntas que no sabemos responder y ver qué pasa. Las prácticas experimentales que llevamos a cabo nos llevan a poner en duda los sistemas de representación, bailar sus problemas y aspirar a ir hacia el final de lo otro posible, crear otros presentes posibles. En las artes vivas se concentra una pregunta que nos interesa: ¿por qué, para qué y cómo estar juntos ahora?

 

7. ¿Qué esperas en la recepción de tu trabajo por parte del público? ¿A qué público te diriges?
Trabajamos para el otro, mucho y siempre. Y en tal movimiento podemos encontrar nutrientes para nosotros, pero esa corriente de aire siempre necesita al otro. Lo que sucede en la escena requiere presencias y ese es el grado cero del espectador. Nosotros somos espectadores, antes de nada, y esperamos del público lo mismo que de nosotros como tales: su entrega al encuentro. Da lo mismo que sea público especializado o la abuelita que nos vende el pan.

 

8. ¿Qué formación tienes? ¿Qué valoras más de tu período formativo?
Play ha sido gestado en el tiempo por más personas que las que componemos el colectivo actualmente, Fernando Gandasegui y Javier Cruz. Con Alejandro G. Ruffoni, Virginia Lázaro, Juan Luis Gomá y Marta Orozco hemos hecho que esta construcción que hoy sigue en pie tenga aportaciones de las artes visuales, pedagogía, dirección de escena, arqueología, gestión cultural, fotografía, psicología y dramaturgia. Además colaboramos continuamente con otras personas y eso genera reformas en el colectivo a cada proyecto.
Fernando Gandasegui está formado en Arte Dramático y Psicología y Javier Cruz en albañilería y Bellas Artes. Fernando valora que le hayan enseñado todo lo que no hace actualmente, porque así ha podido imaginar campos de creación que va descubriendo en su práctica. Aunque algunas herramientas ligadas a cierto tipo de historia del arte escénico, y la búsqueda de coherencia interna y estructural en la creación no le vienen mal de vez en cuando. Javier ha pasado por las facultades de Madrid, Granada, Utrecht y Oxford, lo cual le ha hecho aprender algo más que idiomas. Considera la práctica en colectivo (con PLAYdramaturgia , Elgatoconmoscas y Poliedros Verdes, Poliedros) como una prolongación del clima de trabajo que empezaron a gestar en la universidad, antes de toda profesionalización, con colegas como Elenigmadelafruta y otros bandarras.

 


9. ¿Cómo definirías tu actual situación profesional? ¿Y tus expectativas?

Es muy contradictorio. Nos sentimos bien acogidos por el circuito local de artes escénicas y también de artes visuales, y hemos recibido diversas ayudas a la producción, residencias, etc… Cobramos a menudo y nos han dado casi todo lo que hemos solicitado, así es que deberíamos tener una mejor economía. Cada uno trabajamos en otras tres mil historias para estimular el sistema digestivo, y eso lógicamente nos gustaría que sea distinto en el futuro. Más que optimistas somos entusiastas, e insistentes, y trabajamos hacia la no autoexplotación.
Nos gustan mucho los site-specific y las experiencias que suceden una sola vez, trabajos del todo kamikazes en términos de pasta, y eso también nos define. No podemos abandonar las ideas no productivas, pero hay que intercalarlas con obras que puedan girar, apariciones en festivales y otros curros que podamos explotar. Creemos que se puede vivir de esto sin hacer el capullo ni repetir necesariamente nuestras mismas fórmulas.

 


10. Muchos artistas plantean la cuestión de que les resulta difícil vivir de su trabajo. ¿Cómo te afecta la cuestión económica a la hora de trabajar? ¿Crees que condiciona tu obra?

La cuestión económica lo afecta todo, y el cuento de la creatividad en la precariedad nunca nos lo creímos. Como creadores, trabajamos con lo simbólico, y siempre existe la posibilidad de imaginar otros posibles sistemas de intercambio, más allá de la obra, o más bien como otro ámbito a tener en cuenta siempre en la obra. En ocasiones lindamos con la gestión cultural, peleando por proyectar para nuestro oficio estrategias dirigidas a la profesionalización y la dignificación del trabajo artístico para no morir en el intento y desaparecer, como muchos otros, y con toda la razón, han hecho.

 

11. ¿Qué buscas o esperas de tu relación con gestores y comisarios? ¿Qué ventajas y dificultades has encontrado en estas relaciones?

Formar equipos. Complicidad y promiscuidad, al final todo se mezcla. No creemos en la economía de los afectos, pero sí en la proximidad. Somos muy de barra y la compartimos a menudo con otros profesionales: técnicos, gestores, comisarios, bailarines, periodistas, al igual que físicos, albañiles, hortelanos, abogados o cineastas. De la conversación infinita con las personas próximas nacen unos proyectos u otros, lo importante en esto es que el curro satisfaga los deseos, y eso pasa por contagiárnoslos. Que el deseo sea compartido, eso buscamos. Y no estar solos en la chaladura esta.

 


12. ¿Qué crees que diferencia a la escena artística de Madrid de otras? ¿Qué destacarías como positivo de la situación artística madrileña? ¿Y como negativo?
Madrid dispone de un gran potencial hasta ahora solo explotado por el deseo y las iniciativas de algunas personas o colectivos. La desigualdad entre la calidad de los trabajos y las demasiado frecuentes dudosas buenas prácticas de las instituciones es enorme, y queda todo por hacer. Por suerte, en este sentido, hay excepciones; algunas instituciones albergan equipos de trabajo y personas increíbles. Madrid no se debería permitir seguir perdiendo generaciones de creadores. En artes vivas, por ejemplo, artistas ampliamente reconocidas e influyentes como La Ribot o Rodrigo García llevan años desarrollando su trabajo fuera de la ciudad que les vio crecer. La diáspora continúa, aunque cada vez hay más gente que vuelve o se queda con la convicción de hacer aquí. En Madrid se vive bien, claro, pero se podría vivir y trabajar mucho mejor.